Kriya Yoga en México
Paramahansa Yogananda montando a caballo durante su visita a México, circa 1929.
El Kriyā Yoga y su llegada a México
El primer maestro de Kriyā Yoga que puso un pie en el suelo mexicano fue el gran yogui Paramahansa Yogananda.
Tras atravesar el dolor de una disputa que hirió profundamente su corazón y su misión en el ashram de Los Ángeles, Yogananda emprendió un viaje a México en el año 1929. No fue un viaje de expansión ni de enseñanza formal, sino de recogimiento interior: una búsqueda silenciosa de claridad, descanso y consuelo espiritual.
Durante esa estancia visitó la Ciudad de México y sostuvo un encuentro con el entonces presidente Emilio Portes Gil. Sin embargo, más allá de los actos oficiales, lo que Yogananda realmente buscaba —y encontró— fue la paz que México le ofrecía de manera natural.
México dejó una huella profunda en su corazón. El maestro llegó a decir que era lo más parecido a la India que había conocido fuera de Asia. Quedó cautivado por sus paisajes, por la abundancia de sus frutos —existe una entrañable fotografía del maestro en una barca repleta de mangos, una de sus frutas predilectas—, por su cultura milenaria, sus pirámides y, por encima de todo, por la calidez de su gente.
Lahiri Mahasaya y la esencia del Kriyā Yoga
Lahiri Mahasaya es la estrella polar del Kriyā Yoga. En él se encuentra el eje alrededor del cual gira esta ciencia sagrada.
Lahiri Baba impartió el Kriyā Yoga a toda persona sincera que anhelara vivir el dharma, sin distinción alguna de religión, casta, raza o condición social. Su visión era simple y radical: la realización divina no pertenece a una élite espiritual, sino a todo corazón genuinamente dispuesto.
Discípulos y linaje
Entre sus discípulos se encontraban musulmanes, cristianos e hindúes. Figuras como Swami Pranabananda, Swami Keshabananda, Panchanan Bhattacharya, Sri Yukteswar, así como sus propios hijos, Tinkori y Dukhori Lahiri, fueron algunos de los grandes portadores de su linaje.
Cada uno de estos discípulos transmitió el Kriyā Yoga de acuerdo con las necesidades de su tiempo y de sus estudiantes. Sin embargo, aun desde el amor y la devoción, con el paso de los años se introdujeron variaciones y adaptaciones a las prácticas impartidas por Lahiri Mahasaya.
Desde esta perspectiva, puede decirse que uno de los linajes que más simplificó las prácticas del Kriyā Yoga es el desarrollado dentro de la escuela de Yogananda, mientras que uno de los más conservadores y fieles a la transmisión directa de Lahiri Baba es el linaje de Panchanan Bhattacharya.
Kriyā Yoga en México
Yogācārya Cuarón
Años después de su visita a México, Paramahansa Yogananda aceptó como discípulo al señor José María Cuarón, un practicante mexicano avanzado. A él le confió una labor silenciosa pero decisiva: traducir Autobiografía de un yogui al español y sembrar las enseñanzas del Kriyā Yoga en el mundo hispanohablante.
Gracias a su dedicación, se establecieron centros de meditación no solo en México, sino también en Puerto Rico y Chile, entre otros países. Según el propio Yogananda, Cuarón era un discípulo profundamente avanzado y un instrumento clave para la expansión del Kriyā Yoga en estas tierras.
A partir de la década de 1950, numerosos monjes de la organización fundada por Yogananda comenzaron a visitar México, consolidando su escuela como la primera en establecerse firmemente en el país.
Diversos linajes en México
Hoy en día existen diversas escuelas de Kriyā Yoga en México. Entre ellas se encuentran los linajes de Yogananda, Hariharananda y Panchanan.
El linaje de Panchanan Bhattacharya llega a México en el año 2013 a través del maestro Janzel Martínez Maldonado. Este linaje se distingue por impartir la iniciación en Kriyā Yoga de manera personal y directa, de uno a uno, como en los tiempos védicos.
La transmisión es privada, progresiva y acompañada, guiando al estudiante paso a paso hasta la asimilación completa de la práctica. En este linaje se comparten siete Kriyās. Lahiri Mahasaya llegó a transmitir hasta once —según la enseñanza recibida de uno de mis abuelos espirituales—, pero Sri Panchanan Bhattacharya las restringió a siete Kriyās fundamentales. Con el tiempo, algunos maestros han establecido quince o más prácticas; sin embargo, no todas ellas constituyen Kriyās esenciales. Muchas cumplen una función de apoyo en el proceso de desarrollo interior y derivan de enseñanzas complementarias transmitidas a Panchanan Baba.
Lo Divino y personal primero
Independientemente del linaje de Kriyā Yoga que el estudiante elija, lo esencial es su relación viva y personal con lo Divino o Ishwara. Muchos se acercan al Kriyā Yoga buscando técnicas; pocos lo hacen movidos por el anhelo sincero de tener un diálogo interno con el Ātman.
El mejor de los Kriyā Yoguis no es quien acumula prácticas, sino quien diariamente busca el verdadero dharma en el templo de su propio corazón y sigue las instrucciones de su Maestro interior, quien mora eternamente en el ājñā cakra, el cakra del Guru.
Bendiciones,
Acarya Janzel Martínez